martes, 29 de noviembre de 2011

La globalización de la corrupción.

Patrick Glynn, Stephen J. Kobrin y Moisés Naím.
Reporte de Stella Saénz

En los años 90 es cuando se da un surgimiento de la corrupción como una cuestión pública auténticamente global la cual ha dado lugar a una respuesta política global. Para 1992 más de media docena de organizaciones internacionales, gubernamentales y no gubernamentales tomaron cartas en el asunto como por ejemplo la Organización de Estados Americanos – OEA, la Organización de Naciones Unidas - ONU, la Cámara Internacional para el Comercio, Transparencia Internacional, Foro Económico Mundial, Interpol y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE.
En algunas regiones el cambio político sistémico ha debilitado o destruido instituciones sociales, políticas y legales lo que ha llevado a una explosión de la corrupción. En otras palabras la liberalización política y económica ha sacado a la luz la corrupción que estaba oculta, lo cual ha llevado a un marcado descenso de la disposición del público para tolerar las prácticas corruptas por parte de sus líderes políticos y las élites económicas.
Todo proceso de cambio actual contra la corrupción se puede ver como una continuidad de la crisis de legitimación que se ha convertido en un factor de la política global. Las principales fuerzas que han llevado a este cambio son los niveles cada día más altos de prosperidad y educación así como el surgimiento de la era de la información junto con el auge de la influencia de los medios de comunicación y cambios tecnológicos han contribuido a un ambiente rico en información que han obligado a los dirigentes a rendir cuentas al público de manera mas completa que antes.
El fin de la Guerra Fría y el surgimiento de una economía internacional integrada han contribuido también a la percepción generalizada de la corrupción como un problema con ramificaciones globales.
La seguridad de una nación puede verse afectada por acontecimientos internos de los Estados. Esto se puede vincular especialmente en América Latina entre la corrupción oficial con las actividades delictivas del crimen organizado especialmente el narcotráfico, lo cual afecta el tema de la seguridad nacional e internacional.
La inestabilidad política lleva a una eliminación de de los controles autoritarios, la descentralización, la privatización y la apertura de las economías a la participación internacional, lo cual expande la posibilidad de la corrupción.
En los países que están transitando por la transición de un régimen autoritario a la democracia y una economía de mercado las consecuencias de la corrupción pueden ser complejas. La desregulación súbita de sectores de la actividad económica que estuvieron en algún momento en control del Estado puede ampliar en gran medida la ocasión para los malos manejos, lo cual abre las oportunidades a las puertas del fraude y abusos de empresas que intentan sacar provecho de las oportunidades creadas por el capitalismo. Esto se puede ejemplificar con los funcionarios gubernamentales que están a cargo de la privatización de activos de propiedad pública, como la electricidad, comunicaciones, agua, los cuales los entregan a precios muy lucrativos.
Una economía mas competitiva y menos regulada está destinada a ofrecer un campo de acción más limitado para la corrupción que una economía con planificación centralizada, porque reduce las oportunidades para la búsqueda de beneficios oficiales y el equilibrio de poder entre los sectores privado y público con el efecto de una mayor rendición de cuentas oficiales.
Otro aspecto que puede llegar a fortalecer el crecimiento de la corrupción es la permeabilidad creciente de las fronteras nacionales, lo que llega a limitar el alcance de la jurisdicción territorial e imposibilita aislar las economías o las políticas de cada país, para separar lo interno de lo internacional.
También el surgimiento de un sistema financiero internacional enlazado por medio electrónicos. El producto más valioso del comercio internacional es la información transmitida por medios electrónicos. Pierde sentido cada día más el concepto de producto nacional, empresa nacional y mercado nacional. La economía mundial cada día más está en manos de empresas globales.
Cada día es más difícil trazar una línea definida entre los fondos legales de los ilegales, separar los sobornos y el dinero del narcotráfico de las menos criminales pero dudosas transacciones corporativas individuales diseñadas.
La globalización afecta tanto el problema como la solución. Las nuevas realidades globales facilitan la corrupción y también sirve para desenmascararla e inhibirla.
La globalización de las comunicaciones electrónicas facilita las transferencias monetarias por encima de las fronteras y el lavado de fondos de origen dudoso. La explosión global de las comunicaciones y la información no sólo hace más difícil que nunca mantener algo oculto sino que también obliga a los gobiernos a ser más receptivos a una audiencia global influyente que se suma a las restricciones bajo las cuales tienen que operar.
Iniciativas Internacionales para el control y prevención de la corrupción.
1993: Transparencia Internacional. Promover una mayor transparencia en las transacciones de negocios y financieras a nivel mundial.
1994: Recomendación del Consejo de la OCDE a los Estados Miembros. Tomar medidas eficaces para a fin de desalentar, prevenir y combatir el soborno de funcionarios públicos extranjeros relacionados con transacciones de negocios internacionales.
1995: Foro Económico Mundial establece el Grupo de Davos.
1996: Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA.
1998: Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico de narcóticos ilícitos y drogas peligrosas. El compromiso radica en penalizar el lavado de dinero así como a levantar las barreras del secreto para detectarlo.


Tres conclusiones son importantes:
La globalización ha alterado de manera radical la naturaleza de la corrupción.
Los nuevos cambios han abierto nuevos caminos para la corrupción, también han creado nuevas condiciones que ofrecen oportunidades sin precedentes para contenerla o incluso reducirla.
En la actualidad la globalización es un problema global, los gobiernos que actúan solos pueden lograr poco, la colaboración y la coordinación sistemática entre las autoridades de diferentes países se ha convertido en una precondición indispensable para el éxito de la batalla contra la corrupción.

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